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viernes, 21 de enero de 2011

Monastetio de Santa Catalina

Fundacion
El Virrey Francisco Toledo, durante su visita a Arequipa, fue informado por el Cabildo, sobre su deseo de años atrás, de fundar un monasterio de monjas. Ello lo motivó a otorgar las licencias necesarias para la fundación del "Monasterio de Monjas Privado de la Orden de Santa Catalina de Siena".
Años más tarde, Doña María de Guzmán, viuda de Diego Hernández de Mendoza, mujer hermosa, rica y joven que no tuvo hijos, decide recluirse en el monasterio en construcción, cediendo para ello todos sus bienes. El 10 de setiembre de 1579 se hace la Memoria y Capitulación de la fundación del Monasterio firmada entre el Cabildo, Justicia y Regimiento de la Ciudad y el Obispado del Cusco, entregando el Cabildo los cuatro solares propiedad de la ciudad, para su funcionamiento; nombrando a Doña María de Guzmán "primera pobladora y priora de dicho Monasterio".
El domingo 2 de octubre de 1580, se celebra una misa mayor en la ciudad y Doña María, reconocida como fundadora, toma formalmente los hábitos.

Las mujeres que ingresaron como monjas al Monasterio fueron criollas, mestizas y hasta hijas de curacas. Recién en 1964 ingresaron las primeras monjas españolas. La historia también cuenta del ingreso de "monjas pobres" y damas de la ciudad, que sin abrazar la vida religiosa, ingresaban al Monasterio para ejercitar sus virtudes.
En 1582, Arequipa soportó un fuerte terremoto, sufriendo la construcción del Monasterio graves daños. A pesar de ello se conservó la clausura. A partir de entonces, se inicia un período de sufrimiento, en el cual las propias religiosas repararon sus habitaciones. La capilla, por falta de dinero, no se pudo refaccionar " por lo cual el Santísimo Sacramento se exponía en una choza de paja".


Reseña Historica
Al iniciarse la labor de restauración del Monasterio antes de su apertura, se encontró diseminada en toda su extensión una gran colección de cuadros de predominante motivo religioso, exponentes de la pintura virreynal del Perú.
Aproximádamente 400 piezas fueron restauradas o "refrescadas", para que recuperasen su aspecto original. La labor de manos expertas ha devuelto al observador de hoy, una colección de extraordinario valor artístico e histórico.
Las principales obras son expuestas en un escenario majestuoso: dos inmensas salas de alta bóveda, dispuestas en cruz, en las cuales se ha retirado el estuque, dejando las paredes en sillar. Al costado otra bóveda más pequeña completa la unidad arquitectónica dedicada al Museo.
En la Pinacoteca podemos observar una de las muestras más importantes del arte religioso del Continente. Además de una numerosa colección de obras de la llamada Escuela Cusqueña de pintura, máxima expresión de la fusión de los sentimientos y valores de dos culturas: la incaica y la española. Los artistas indios de los siglos XVI - XVIII alcanzaron extraordinaria habilidad artística y artesanal en sobresalientes obras de inspiración religiosa, famosas por la originalidad de estilo, la profundidad de la expresión y el uso de oro en su acabado.


Estilo de Pintura

Guarda este monasterio obras pictóricas de los diversos estilos artísticos que se desarrollaron durante el virreynato y los primeros tiempos de la república. Hay pinturas del estilo manierista llegado de Italia en los primeros tiempos: lienzos con clara influencia de la escuela española, resaltando un San Miguel Arcángel claramente zurbaranezco, y naturalmente obras de la llamada escuela cusqueña de pintura, que se desarrolló en el Perú durante los siglos XVII y XVIII.

Sor Ana de los Angeles


Según algunas deducciones y testimonios se presume que nació el 26 de julio de 1604, fecha que no se puede asumir como exacta, ya que su Fe de Bautismo se perdió en un incendio ocurrido en la sacristía de la Iglesia Mayor de Arequipa, antecesora de la primera Catedral de la ciudad, en 1620.
Ana fue la cuarta de ocho hijos que conformaron la familia Sebastián de Monteagudo y Francisca de León: Francisco, Mariana, Catalina, (Ana), Juana, Inés, Andrea y Sebastián. Se conoce que Francisco fue sacerdote, Mariana se casó con Gabriel López de Pastrana, Catalina se casó con Gonzalo Tamayo e Inés se casó con Bernardino de Meneses. De los otros no se sabe nada, presumiendo que murieron por alguna de las pestes que en esa época azotaban la ciudad.
Sor Ana fue entregada a las religiosas catalinas a la edad de 3 años para su educación e instrucción; que por aquel entonces estaban principalmente vinculadas a la formación moral y religiosa.
Se cree que sus padres la retiraron del monasterio a los 10 u 11 años para casarla, lo que no sería nada extraño para esa época, en que los padres comprometían a sus hijas siendo aún menores de 14 años, edad mínima para un matrimonio válido.
Estando en su hogar paterno tuvo la visión de Santa Catalina de Siena, en el que le mostraba el hábito de las monjas dominicas de clausura. Entonces decide regresar al monasterio, conducida por un pequeño niño llamado Domingo.
Sus padres al conocer el hecho, trataron de disuadirla, ofreciéndole joyas, pero ella se mantuvo firme. Su padre finalmente aceptó su decisión y la apoyó, pero su madre no pudo aceptarlo diciéndole que no regresara más a su casa.
La dote que debía pagar al ingresar la dio su hermano Francisco, su madre a pesar de poder cubrir el monto, se negó rotundamente a hacerlo.
Recibió los votos de profesión adoptando el nombre religioso de "de los Angeles". Desde el principio practicó lo que había profesado, aspirando siempre a la perfección.
En una oportunidad, y por un periodo de tres años, fue elegida Madre Priora del Monasterio, cargo muy importante, que quiso rechazar, ya que según ella, no estaba capacitada para el puesto. Algunas religiosas la apoyaron y prometieron ayudarla, pero otras estaban en contra de ella, diciendo que como iba a ser Priora, alguien que no sabia leer ni escribir. Este cargo le trajo muchos problemas con algunas religiosas, quienes trataron de envenenarla hasta en tres oportunidades. Ellas se encontraban disconformes con las medidas de austeridad que había impuesto Sor Ana, durante su priorato y en el que exigió que todas las religiosas vistieran sus hábitos sin ningún adorno de oro.

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